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MIRADA ATRÁS

He vuelto a olvidarme de mi compromiso con este blog y he dejado pasar varias semanas desde la última vez que escribí en él. La verdad es que, gracias a las buenas condiciones para la escalada en hielo y mixto de este invierno, apenas he tenben-point-fiveido tiempo de ponerme frente al ordenador para escribir sobre algunas de las cosas que he ido haciendo. En estas últimas semana he podido disfrutar de la compañía de Guzmán, Oscar y Fidel en un viaje a Escocia en el que, a pesar del mal tiempo, conseguimos escalar una de las mejores vías del Ben Nevis; Point Five Gullly (V/5). La verdad es que durante el viaje hubo más días de visitas a los supermercados y pubs de Fort Williams que a la cara norte del Ben Nevis pero finalmente, a base de paciencia, obtuvimos nuestra recompensa y pudimos escalar la que para algunos (sobre todo los Escoceses) es la goulotte más bonita del mundo.
largo3-point-fiveDespués de este viaje, volví a casa, al Circo de Gredos, con ganas de retomar algunos proyectos que tenía pendientes desde hacía bastante tiempo, entre ellos estaba repetir la vía Welcome to the Violence (IV/5 ó M5+). Ya llevaba varios años mirando con los prismáticos su trazado desde el refugio e intentando convencerme de que a pesar de que no huibiese mucho hielo se podría escalar. Casualmente esta vía fue abierta por Bolo y Esther después de un viaje a Escocia por lo que pensé que a nuestro regreso del Ben Nevis y, aprovechando que la vía parecía estar en mejores condiciones que en los últimos inviernos, podría ser un buen momento para intentarlo.

llegando-a-welcomeHice una llamada a Jorge y, a pesar de que en el primer momento se resistió a mi propuesta, a última hora del día me llamó para confirmarme que nos veríamos el día siguiente a primera hora de la mañana en Gredos. En unas tres horas subimos hasta la base del Cuchillar de las Navajas y nos plantamos debajo de nuestro objetivo. El primer largo mide unos 45 metros y no tenía más de 2 ó 3 cubiertos de hielo. A pesar de ello, tenía unas ganas irresistibles de comenzar. En cuanto empecé a empotrar las hojas de mis piolets en las fisuras de los primeros metros me dí cuenta de que no era tan fiero el león como nos lo habían pintado, en todo momento se podían colocar buenos seguros, los piolets inspiraban tranquilidad colocados sobre buenos gancheos y la verticalidad de la vía y los movimentos atléticos hacían que disfrutase de cada metro. largo1-welcomeFinalmente, llegué a la repisa de la primera reunión deseando que el largo durase otros 40 metros iguales a los anteriores. Después de unos cuantos años pensando en esta vía y este largo, por fín me encontraba en la primera reunión, habíamos desvelado el secreto de la Welcome y ya solo nos quedaban otros dos largos más fáciles para conseguir escalar esta vía. Todo sucedió como estaba previsto y por fín alcanzamos la soleada cresta del Cuchillar de las Navajas y disfrutamos de las vistas de la vertiente sur entre risas y abrazos.

 

hugo-norte-almanzorCuando parecía que el invierno llegaba a su fin y que había que cambiar los crampones por los pies de gato. La semana pasada el Circo de Gredos volvió ha sorprenderme y me regalo otro de esos días inolvidables. Esta vez la vía fue una de las clásicas de Gredos, la norte del Almanzor pero el compañero era excepcional; Hugo Morales, el hijo de 10 años de Oscar. En su último cumpleaños le prometí a Hugo que este invierno subiría con él al Almanzor y, como lo prometido es deuda, aprovechamos las vacaciones de Semana Santa para hacer la ascensión. La verdad es que al principio no sabía con seguridad si subir por la normal, la canal este o la norte, quería que Hugo se lo pasase bien y disfrutase del día sin tener que «pelear» demasiado. En cuanto dejamos el refugio la duda quedó resuelta, Hugo daba por hecho que íbamos a escalar la Norte y no iba a yo a quitarle esa ilusión. Ya me hubiese gustado a mi tener la tranquilidad y la serenidad que muestra Hugo cada vez que salimos a escalar, aún no le he visto ponerse nervioso o dudar ante algún paso de una vía. con-hugo-almanzor2Con la misma soltura con la que escala las placas de granito de la Pedriza o la Cabrera, clavaba su piolet en cada metro de hielo de la norte del Almanzor, parecía que llevaba años haciéndolo y realmente era su primera vez. En dos horas y media desde el refugio, llegamos a la cumbre del Almanzor. Después de los correspondientes abrazos, fotos y risas nos comimos el bocata que nos había preparado Oscar y comenzamos el descenso para encontrarnos con él y con Victor (segundo hijo de Oscar) lo antes posible. Otra vez más abrazos y risas y a celebrarlo todos juntos al refugio, si es que al final, lo nuestro más que escalar es celebrar lo que escalamos.

 

Hasta pronto….