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La no-opcionalidad

Proyectos de verano, covid, falta de creatividad.

La diferencia entre Trail running y Mountain Running (entendido como correr por montaña-skyrunning), es el papel que juega el terreno. Si el terreno es secundario y lo principal es el tiempo, el récord, etc. Estas haciendo Trail Running. Si el terreno tiene una importancia crucial, donde el tiempo es completamente subjetivo estás corriendo por montaña.

Hacer un récord en un GR, en un recorrido determinado, en un pico repleto de gente, en un circuito establecido, en un verano lleno de posibilidades para salir de la rutina de entrenamientos pautados, series y competiciones. Una oportunidad única para la gran parte de la gente. Si no hay competiciones y no hay presión ¿Por qué no crear algo? ¿Por qué no hacer montaña de la forma en la que quieres hacerla? Por supuesto que es interesante a nivel personal hacer un GR corriendo o tratar de subir a un pico lo más rápido posible, el viaje, el descubrimiento, la dedicación; pero como actividad, como deportista ¿Qué se puede aportar?

Para mí la clave de correr por montaña, el valor, no está en hacer la misma actividad que puedas hacer andando, pero en menor tiempo, no, la clave es ser capaces de hacer cosas que no podría hacer de otra manera que no fuera corriendo. Cuando el recorrido está hecho, diseñado y marcado no hay lugar para la creatividad. Donde simplemente se trata de seguir un determinado recorrido ya establecido, hacerlo corriendo o andando, más rápido o más despacio, la diferencia está únicamente en el tiempo que invierto en él, pero sin poder aportar nada diferenciador, nada auténtico.

Vemos año tras año una tendencia cada vez más hacia la búsqueda de actividades fuera de las carreras, aventuras, solitarias, proyectos personales. Me encantan. Siempre he pensado que la prioridad en este deporte tiene que ser la actividad propia, la aventura, el descubrimiento más allá de una línea de salida y un cronómetro. Pero creo que, aunque la burbuja de las competiciones cada vez tiene menos presión y que las personas que empezaron a correr como forma de hacer montaña y no como atletismo vuelven la mirada más hacia sus propias ilusiones e intereses, seguimos muy anclados en la visión estática y atlética de los récords por todas partes. Para mí, esta visión competitiva no tiene tanto sentido ahí fuera, ya que para esto ya existen las carreras. ¿Qué es una carrera? Es un circuito, un recorrido marcado, una propuesta donde no me tengo que preocupar de la creatividad, de la línea que escojo para subir o bajar de esa arista, del riesgo o del terreno. ¿Para que voy a una carrera? Voy para eliminar el peso de la decisión, forzarme al máximo, tratar de recorrerlo en el menor tiempo posible, ponerme a prueba. Además, tengo la posibilidad de tener una organización que esta pendiente de la seguridad, de proveerte de recursos y un montón de gente que está haciendo lo mismo que tú, al mismo tiempo, en el mismo recorrido y que también se están poniendo a prueba; es por eso por lo que es el ambiente perfecto para forzarte físicamente como nunca lo podrías hacer fuera de ese entorno.

Y esa es la clave. Más allá de un entorno marcado y predecible, dispuesto para ponerme a prueba, creo que la esencia de correr por montaña conlleva hacer cosas con una dosis de creatividad. Esto es fácil de ver en la escalada, si no escalas, si no tienes la capacidad y la técnica para escalar no puedes llegar a determinados lugares, no puedes subir a una aguja, al Naranjo de Bulnes o al puro de Riglos sin escalar. Tienes que escalar, sí o sí. No hay otra forma. La capacidad de escalar (la herramienta de la escalada) me permite acceder a sitios a los que no podría acceder de otra manera. Creo que lo mismo es aplicable a correr por montaña. La capacidad de correr por la montaña me permite hacer determinadas cosas que no podría hacer de otra manera. Enlazar una enorme cantidad de picos en el día, por ejemplo, no lo podría hacer de otra forma que no fuera corriendo, moviéndome rápido, con poco material; y ese es el valor en esencia que tiene esta especialidad (esta herramienta). ¿Si no, qué sentido tendría?

Todo se puede descomponer y al igual que se puede subir una montaña andando puedo subirla corriendo o escalando. Y puedo subir la misma montaña por tres partes diferentes de tres maneras distintas, pero eso no deja de ser reducir la actividad entre las posibilidades y opciones disponibles; de una cantidad determinada de opciones y posibilidades, elijo las que prefiero. Pero esa capacidad de elección no existe en las circunstancias para las que se entendió esa determinada herramienta (escalar o correr). La naturaleza de esa actividad es poder acceder a sitios diferentes, sitios a los que no podría acceder de otra forma. La gente empezó a escalar no como elección sino como la única forma de llegar a donde querían.

Lo que realmente se puede aportar con una herramienta como escalar o correr, siempre va a ir ligado a la capacidad o incapacidad de hacer cosas nuevas, diferentes y exclusivas de dicha herramienta. Por eso, el valor de nuestro deporte debe residir en tratar de hacer actividades en las que correr por montaña no sea una opción, sino la única forma de llevar una visión a cabo.