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“MÁXIMO RIESGO” (“Cliffhanger”)

Hoy es un día muy triste en la vida de Sylvester Stallone. Han encontrado muerto a su hijo Sage, tenia 36 años. No entraré a juzgar ni la vida privada del hijo ni del padre pues las desconozco, solo diré que desde hace muchos años respeto muchísimo el trabajo y la tenacidad de Stallone, denostado por una parte de la crítica y el público, pero con la capacidad de escribir, realizar, producir e interpretar buenas películas. Hoy le toca el turno a un título que me entretiene muchísimo y que aunque tenga varias escenas absurdas (ridículas), resulta muy refrescante para disfrutar en verano,  a la espera del estreno de la segunda parte de «Los Mercenarios». Stallone resucitó en 2006 con la sexta parte de «Rocky», una película muy digna que le ayudó a financiar la cuarta parte de «Rambo», volviendo al cine de acción puro y duro con «Los Mercenarios» hace un par de años.

Sylvester Stallone ha escrito, dirigido, producido e interpretado muchas de sus películas, lo que le convierte en un artista completo pocas veces valorado como se merecería. A sus detractores les diré que incluso llegó a estar nominado a los Oscars por la excelente “Rocky” en 1976, película que si se llevó el Oscar al mejor director (John G. Avidsen) y a la mejor película. Sirvan las líneas que van a leer a continuación como homenaje a su persona, con todo mi respeto y admiración.

MÁXIMO RIESGO, CINE DE MONTAÑA, MUY, MUY COMERCIAL

Director: Renny Harlin Duración: 113 min. / Reino Unido:112 min. País: Italia / Francia / Estados Unidos Año: 1993

Reparto: Sylvester Stallone (Gabe Walker), Michael Rooker (Hal Tucker), John Lithgow (Eric Qualen), Janine Turner (Jessie Deighan), Rex Linn (Richard Travers, agente del tesoro), Caroline Goodall (Kristel, piloto).
Música: Trevor Jones

En 1993, el cine de acción sufriría una revolución crucial. Tras la excelente “Terminator 2” (1991) de James Cameron y “Jurassic Park” (1993) de Steven Spielberg, los efectos especiales digitales entraron de lleno en la industria del cine desarrollando una tecnología que marcaría el rumbo a seguir. “Máximo Riesgo” es de las últimas películas de acción de los años noventa que todavía nos ofrece imágenes reales con muy pocos retoques y basa toda su fuerza visual en la fotografía aérea, los grandes paisajes y alguna que otra maqueta. Como buenos amantes del cine “clásico”, siempre hemos defendido el “cartón piedra” antes que el efecto digital (con algunas obligadas excepciones), aunque hoy en día, ciertos decorados puedan resultar un tanto desfasados o incluso ridículos, la magia de lo tangible, de aquello que ves “real” siempre estará por encima de cualquier efecto digital.

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Basada en una idea original de John Long, con un guión firmado por Michael France y el propio Sylvester Stallone, que aportó detalles personales con la intención de dotar a su personaje de mayor humanidad, “Máximo Riesgo” supone el ultimo éxito de un director maldito en Hollywood, Renny Harlin, que se hundiría (y nunca mejor dicho) con “La Isla de las Cabezas Cortadas”.

El argumento de la película no es apto para eruditos pero contenta al respetable que paga su entrada con la intención de degustar una buena bebida refrescante de extractos (con gas) y una buena ración de palomitas en formato cubo. Situémonos en la Montañas Rocosas (que en realidad son las Dolomitas, en Italia), Gabe Walker, un alpinista dedicado al rescate de alta montaña, vive inmerso en depresión que no le deja vivir. Nuestro héroe no ha logrado superar la muerte de su compañera en una espectacular caída al vacío un año atrás, durante el rescate de un grupo de escaladores y ahora, las autoridades solicitan su ayuda con la intención de que vuelva a la misma montaña donde vio morir a su amiga para rescatar a un variopinto grupo de personas extraviadas. Lo que Gabe desconoce es que se trata de peligrosos delincuentes, unos sofisticados ladrones de bancos sin ningún tipo de moral ni escrúpulos que acaban de perpetrar un asalto a un avión en pleno vuelo para hacerse con un botín de cien millones de dólares. Evidentemente, los antiguos odios con su antiguo compañero (un espléndido Michael Rooker) y sus fantasmas personales, aparecerán en los momentos mas inoportunos para añadir mas adrenalina a una película que ya de por si contiene grandes dosis de acción. No obstante, el bueno de Stallone conseguirá castigar al villano y a sus acólitos y demostrar una vez más que el crimen se paga.

Si analizamos la película positivamente, sin intención de ser crueles ni destructivos, la película tiene un arranque brutal, lleno de dramatismo, que seria parodiado por Jim Carrey en una de sus excéntricas aventuras caracterizado como Ace Ventura. Cinematográficamente, “Máximo Riesgo” es un producto muy correcto que se distancia de las películas de acción de los años 80 y nos adentra en la era del cine digital. En nuestro país se estrenó en otoño de 1993 compitiendo con dos películas muy interesantes: “Jurassic Park” de Steven Spielberg y “En la Linea de Fuego” de Wolfgang Petersen y pese a que en España, una huelga de dobladores impidió que el film llegara a las salas en condiciones, la película aguantó estoicamente y Sylvester Stallone demostró estar muy en forma con 47 años.

Su recaudación a nivel mundial fue de 255 millones de dólares y si tenemos en cuenta que costó 65, podemos afirmar que en su momento fue uno de los grandes éxitos el año. A nivel técnico,“Máximo Riesgo” obtuvo tres nominaciones a los Oscars (mejor sonido, mejores efectos visuales y mejores efectos de sonido) aunque como suele suceder, la crítica no perdonó a casi nadie y en los premios “Razzies” considerados los anti-Oscars, la película se llevó las nominaciones a peor guión, peor actor secundario (John Lithgow), peor película y peor actriz secundaria (Janine Turner). Lo cierto es que tanto en las salas de exhibición como en video y DVD, “Máximo Riesgo” funcionó y sigue funcionando como lo que es: un producto de puro entretenimiento para disfrutar en familia, con una fotografía muy cuidada, un sonido y unos efectos especiales impresionantes, una banda Sonora de Trevor Jones muy elaborada y un villano malísimo encarnado por el excelente John Lighgow aquí un tanto sobre-actuado.

En su favor podemos afirmar que la acción de la película es trepidante, el robo aéreo es espectacular, Michael Rooker demuestra que es un excelente actor y si, el final es “made in Hollywood” pero funciona. En contra diremos que la historia en si resulta un tanto inverosímil, el guión está plagado de escenas imposibles con toda una serie de detalles a nivel de escalada y alpinismo en general, que provocan cierta hilaridad y rechazo a partes iguales y que nos obligan a formular una serie de preguntas: ¿Cómo puede Sylvester Stallone pasearse por la pantalla con una camiseta empapada de agua helada y correr por montañas nevadas a más de 2.000 metros de altitud?, ¿desconocen los guionistas el significado de la palabra hipotermia?, ahora bien, como ya sabemos, Hollywood es Hollywood y de vez en cuando se permite sus propias licencias.

La película contó con los mejores profesionales del cine de acción de los años ochenta y noventa como son Simon Crane, Dickey Beer y Mark De Alessandro, que se encargarían de la dirección de especialistas y Marc Wolff seria el piloto que realizaría verdaderas acrobacias con la cámara Wescam (cámara aérea), a los mandos de su helicóptero. No obstante, volviendo a la positividad, el filme nos deja un buen sabor de boca y permite contemplar al desaparecido escalador alemán, Wolgang Güllich (fallecido en un accidente de carretera el 29 de agosto de 1992), escalando en solitario en las Dolomitas.

Wolgang Güllich 

“Máximo Riesgo” no seria lo que es sin ese arranque espectacular realizado por uno de los mejores escaladores de todos los tiempos, que añadió varios grados al sistema de graduación. Güllich filmó las primeras escaladas en rutas tan complicadas como por ejemplo la “Eternal Flame (IX- A2)” o la “Riders on the Storm (IX A3)” en el macizo del Karakorum. Con el paso de los años, Güllich trasladó la alta dificultad alcanzada en deportiva al big wall, aplicando siempre el concepto del ‘libre’, desde las extremas tapias del Karakorum hasta las imponentes torres de la Patagónia chileno-argentina. En 1986 escaló en sólo integral (sin cuerda) la Separate Reality. Un espectacular techo de seis metros que representaba un octavo grado a una altura de 200 m, logrando plasmar con tamaña hazaña su filosofía personal de lo que era para el la escala libre. Su buen amigo y también escalador Heinz Zak le acompañó para fotografiarlo y el mismo, años después, lograría repetir la misma ascensión.

Con todo, “Máximo Riesgo” es incomparable a “Límite Vertical” (2000)”, pues en ningún momento resulta ser una película ni pretenciosa ni cansina y lo más importante: El tandem Stallone – Rooker tiene muchísimo más carisma que Bill Paxton y Chris O´Donnell.