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Diseccionando la región de la Jungfrau

Eiger Trail: Kleine Scheidegg – Eigergletscher – Alpiglen – Grindelwald

Máxima altitud: Eigergletscher, 2.320 m.
Dificultad: F (con nieve suelen cerrar el itinerario).
Desniveles: +259 m; -1.377 m; +91 m
Tiempo: ida, 4 h 30 min. El regreso suele realizarse en ferrocarril pues el trayecto de ida y vuelta puede superar las 9 o 10 horas.
Cartografía: Grindelwald nº 1.229, 1:25.000.

El Eiger Trail se ha convertido en uno de los itinerarios clásicos de la región de la Jungfrau. Recomendamos iniciar la marcha desde Kleine Scheidegg y Eigergletscher con la intención de mostrar diferentes perspectivas de la cara Norte del Eiger a lo largo del día, pasando muy cerca de la vía ferrata del Rotstock. Si bien es cierto que el trail suele iniciarse en Alpiglen, nosotros comenzamos la marcha en sentido inverso, disfrutando de la visión panorámica que nos ofrece el valle del Lütschental en sentido descendente, siempre con el Eiger y el Wetterhorn vigilando nuestros pasos.

Descripción del recorrido
Justo detrás de la estación del cremallera y el restaurante en Eigergletscher, encontramos la salida (o llegada si subimos) del Eiger-Trail, que desciende hacia el NE hasta situarnos junto a la pared norte del Eiger. Al llegar a la cota 2.247 dejaremos a la izquierda un sendero que desciende hacia Fallboden y Kleine Scheidegg. El sendero gana unos metros de altura y poco a poco va separándose de la pared. Pasaremos por debajo del Rotstock (2.663 m; 2 h) y una vez que sobrepasamos la cota 2.285 llegaremos a Wart, donde parte (hacia el S) la subida hacia el inicio de la vía ferrata. El Eiger Trail sigue su curso hacia el NE; una vez que dejamos el Rotstock atrás, seguimos bajando por encima del Wärgistal, disfrutando de un paisaje realmente espectacular y cruzando una serie de torrentes que pueden llevar mucha agua a finales de junio (cota 2.052). El sendero sigue descendiendo gradualmente hasta llegar al Wandflie (1.992 m), donde cruzaremos la parte alta del Langenegggraben (2 h 45 min, mucha atención pues podemos encontrar nieve hasta mediados de julio). Justo antes de cruzar un nuevo torrente, el sendero realiza un giro hacia el N y desciende en rápidos zigzags para volver al NO en la cota 1.882, donde encontraremos un puente que cruza el torrente antes mencionado. Por encima de nuestras cabezas, justo en la pared de Eiger, observaremos uno de los neveros que año tras año nos muestran sus nieves perpetuas, más o menos por encima de los 2.200 m. En breve llegaremos a un desvío (cota 1.758 m): a la izquierda nuestro sendero nos conducirá en unos cinco minutos hasta Alpiglen (1.616 m; 3 h 20 min) y a través del sendero de la derecha podemos descender hacia el hotel Gletscherschlucht (1.014 m), desde donde podemos regresar a Grund y Grindelwald dando un simpático paseo por la orilla izquierda del Weisser Lütschine. Si seguimos el sendero de la izquierda, desde Alpiglen tomaremos el camino bien marcado que nos conducirá hasta Grindelwald (1.034 m; 4 h 45 min), pasando por Brandegg (1.332 m) y Grund (943 m).
La vía ferrata (Klettersteig en alemán) del Rotstock es una de las más antiguas de Europa (1899). Es una ferrata asequible para cualquier persona en buena forma física, equipada con el material necesario y con experiencia en lo que a vías ferratas se refiere; aunque no resulta excesivamente complicada, nunca hay que bajar la guardia y comprobar en todo momento nuestro nivel de seguridad. El punto de inicio está a unos 2.400 m. Deberemos buscar una enorme fisura en la roca, donde encontraremos el cartel azul que nos informa de la ferrata. Toda la vía está equipada con cables, escalones y escaleras metálicas, y destaca el punto donde encontraremos uno de los ventanales tapados de la antigua estación del cremallera (fuera de servicio en la actualidad). Si disponemos de tiempo, podemos invertir unas dos horas y media en completar todo el recorrido (subir y bajar).

 

El Eiger, resumen cronológico

11 de agosto de 1858: se lleva a cabo con éxito la primera ascensión, por la cara Oeste.
1871: primera ascensión por la cara Sudoeste.
10 de septiembre de 1921: se abre la vía por la arista Mittellegi.
1924: primera ascensión con esquíes por el Eigergletscher.
1932: primera ascensión por la ruta Lauper en la cara Noroeste.
1934: Willy Beck, Kurt Löwinger y Georg Löwinger intentan la primera ascensión por la cara Norte y llegan hasta los 2.900 m.
1935: los alemanes Max Sedlmeyer y Karl Mehringer mueren congelados en la cara Norte, a unos 3.300 m, en una zona conocida como el Vivac de la Muerte.
1936: se produce la dramática muerte de Tony Kurz a pocos metros de donde se encontraba el equipo que acudió a rescatarle. Junto a Kurz, fallecieron Hinterstoisser, Angerer y Rainer, en un intento de escalar la cara Norte que dio la vuelta al mundo.
1938: Heinrich Harrer, Anderl Heckmair, Ludwig Vörg y Fritz Kasparek conquistan por primera vez la Norte del Eiger. Invirtieron tres días.
1950: primera ascensión de la Norte en un solo día.
1959: Heinrich Harrer publica La Araña Blanca: la historia de la cara Norte del Eiger. La obra fue revisada por él mismo en 1965 y 1979.
1961: Anderl Mannhardt, Toni Hiebeler y Toni Kinshofer realizan la primera ascensión invernal de la cara Norte.
1963: Michel Darbellay conquista la Norte en solitario.
1963: Los aragoneses Alberto Rabadá y Ernesto Navarro intentan la escalada de la Norte y fallecen en La Araña en su intento la noche del 15 al 16 de agosto.
1964: Jordi Pons y Josep Manuel Anglada se convierten en los primeros españoles en ascender la Norte del Eiger (del 4 al 7 de agosto de 1964).
1964: primera ascensión por la Norte de una mujer, la alemana Daisy Voog.
1970: primer descenso esquiando por la cara Oeste.
1974: Clint Eastwood rueda en la Norte del Eiger el clímax final del filme The Eiger Sanction (Licencia para Matar), un thriller de acción estrenado en 1975 que se basa en la novela de Trevanian.
13 de julio de 2006: se produce un desprendimiento de unos 600.000 m3 de roca sobre el glaciar, sin consecuencias.
2007: se coloca por vez primera una cámara Imax en la Norte del Eiger.
2008: Ueli Steck bate su propio récord (establecido en 2007) de escalada en el Eiger ascendiendo la Norte en 2 horas, 47 minutos y 33 segundos.
En la actualidad, 24 vías de escalada surcan la cara Norte del Eiger, todas ellas son visibles desde el Eiger Trail, uno de los senderos más espectaculares de los Alpes, con el añadido de ser un sendero histórico, utilizado por la mayoría de alpinistas que osaron desafiar la Norte del Eiger.

 

Männlichen – Kleine Scheidegg – Eigergletscher

Máxima altitud: Eigergletscher, 2.320 m.
Dificultad: F.
Desniveles: -168 m; + 259 m.
Tiempo: ida, 2 h 40 min; ida y vuelta, 4 h 15 min.
Cartografía: Grindelwald nº 1.229, 1:25.000.

Itinerario de media jornada apto para toda la familia. Es recomendable salir muy temprano, justo cuando abren los remontes. Männlichen es un mirador excelente de la Norte del Eiger, del Mönch, la Jungfrau y los valles de Lauterbrunnen y Grindelwald. La subida a pie hasta Männlichen (2.343 m) se nos puede hacer un poco larga desde Grindelwald (4 h 45 min), aunque podemos acercarnos en autobús hasta Holenstein (1.529 m), ganando algo más de horas. Desde Wengen, In Gassen o Allmend podemos subir a pie en unas tres horas. Lo más habitual y recomendable es subir hasta Männlichen con el telecabina desde Grindelwald (uno de los más largos del mundo) o el teleférico desde Wengen.

Descripción del recorrido
Una vez situados en el mirador de Männlichen, junto al teleférico (2.229 m), podemos acercarnos en menos de veinte minutos a la cumbre del Männlichen (2.343 m) donde disfrutaremos de una panorámica excepcional. Desde Männlichen seguiremos el sendero bien indicado que parte hacia el SE, dejando a nuestra izquierda la carretera de servicio que desciende hacia Holenstein. Pasaremos junto al telesilla Läger y el telecabina de Grindelwald y dejaremos a nuestra derecha (15 min), por encima de nuestras cabezas, el Klein Tschuggen (Tupphorn, 2.308 m), y a nuestra izquierda, dos pequeñas formaciones lacustres. Nuestro sendero va perdiendo algo de altura y pasa junto a la cumbre del Tschuggen (30 min), que se levanta altiva a nuestra derecha (2.521 m). Dejaremos a nuestra derecha la estación superior del telesilla Gummi (2.170 m; 45 min) y al llegar a la cota 2.156 daremos un giro hacia el S para seguir hacia el O durante unos minutos, pasando por el Inberg, por encima de Bustiglen y Arwengarten, y por debajo del telesilla Honegg. Cruzaremos un pequeño torrente y justo en la cota 2.114 (1 h 10 min) volveremos a girar hacia el SE para llegar a Rotsteckli (2.118 m), con el Luberhorn (2.394 m) a nuestra derecha. Dejaremos a nuestra izquierda un pequeño lago junto a la llegada del telesilla Arven y llegaremos a Kleine Scheidegg (2.061 m; 1 h 30 min), una de las estaciones de ferrocarril más famosas de los Alpes, inaugurada en 1893. Desde Kleine Scheidegg seguiremos el itinerario nº 21 hasta Eigergletscher (2.320 m; 2 h 40 min), desde donde podemos regresar a Grindelwald, Wengen o Lauterbrunnen en el cremallera o seguir el Eiger Trail (itinerario nº 19) hasta Grindelwald, realizando un interesante trekking panorámico de un día entero.

 

Kleine Scheidegg – Guggihütte – Mönchplateau

Máxima altitud: Mönchplateau, 3.112 m.
Dificultad: PD. Mucho cuidado en caso de encontrar nieve o hielo.
Desniveles: +150 m; -113 m; +693 m;
Tiempo: ida, 3 h 50 min; ida y vuelta, 6 h 15 min.
Cartografía: Finsteraarhorn nº 1.249, 1.25.000.

La subida hasta el Guggihütte y el Mönchplateau es realmente espectacular. El primer Guggihütte se inauguró en 1874, ampliándose en 1910. En 1975 el refugio sufrió una intensa renovación, adaptándose al presente. Aunque sigue siendo un refugio austero, sus guardas lo convierten en acogedor gracias a su amabilidad y profesionalidad. La subida es bastante dura y no suele quedar libre de nieve hasta principios de julio.

Descripción del recorrido
Desde Kleine Scheidegg seguiremos el camino que asciende hacia el S, dejando las vías del tren a la izquierda. Al llegar a la altura del Fallbodenhubel (2.172 m) cruzaremos las vías y pasaremos junto al telesilla Fallboden (2.138 m). El camino sigue subiendo hacia el S, dejando a nuestra izquierda el tramo de vía cubierto con las protecciones antiavalancha hasta llegar al Loucherflue (2.203 m; 1 h), desde donde podemos acercarnos en unos diez minutos hasta la estación de Eigergletscher (2.320 m), punto de inicio alternativo si queremos ganar una hora (itinerario nº 20). Desde el Loucherflue ganaremos unos metros hasta alcanzar la parte superior de la morrena norte (2.211 m; 1 h 10 min), donde dejaremos a la izquierda un sendero que conduce en menos de diez minutos hasta Eigerglestcher. Una vez en lo alto de la morrena, bajaremos (S) hasta la base del glaciar a 2.098 m (detritos por debajo del hielo con un pequeño riachuelo si no hay nieve). Subiremos por la morrena sur (2.185 m; 1 h 20 min) iniciando una dura trepada por la arista, bien señalizada con marcas blanquiazules. Subiremos con precaución, pues no existe sendero, sólo algunas trazas que de vez en cuando se dejan ver a través de las piedras y las rocas. El paisaje que nos rodea parece de otro planeta. Es realmente interesante comprobar la acción erosiva del agua y el hielo sobre las rocas, creando formas inimaginables. En algunos puntos nos tocará trepar y en otros avanzaremos siguiendo las trazas de un sendero por donde discurre la vía de subida. Dejaremos a nuestra derecha el antiguo refugio (2.388 m; 2 h 30 min) en estado ruinoso, pero que nos puede ser útil en caso de mal tiempo. La vía de subida va ganando altitud en zigzags, trepando a través de la roca hasta llegar al Guggihütte (2.791 m; 3 h 50 min), enclavado en lo alto de un risco, por encima de la morrena del Eigergletscher, bajo el Silberhorn, la Jungfrau y el Mönch. Veremos el Schilthorn a lo lejos y Kleine Scheidegg a nuestros pies, junto con una gran parte del norte de Suiza. Si tenemos tiempo, podemos seguir subiendo con mucho cuidado hasta el Mönchplateau (3.112 m), con nieve y algo de hielo hasta en agosto, desde donde parte la vía de ascensión al Mönch por la arista Nollen. Realmente brutal.

Estación de Eismeer – Mittellegihütte

Máxima altitud: Mittellegihütte, 3.355 m.
Dificultad: PD+.
Desniveles: -20 m; + 215 m.
Tiempo: de 4 a 5 h (ida y vuelta).
Cartografía: Grindelwald, nº 1.229, 1:25.000.

Itinerario relativamente corto pero no por ello fácil ni asequible si no se tiene un buen dominio de la marcha por glaciar y experiencia en zonas de alta montaña. Por muy cercano que parezca, el acceso al Mittellegihütte implica realizar una buena trepada para llegar al filo de la arista Mittellegi, donde encontramos el refugio del mismo nombre, estratégicamente situado en un marco realmente espectacular.

Descripción del recorrido
Si queremos evitarnos una subida realmente larga y muy pesada desde Grindelwald, tomaremos el ferrocarril cremallera del Jungfraujoch (en Lauterbrunnen o en Grindelwald) y, una vez dentro del túnel, bajaremos en la segunda estación perforada dentro de la roca (Eismeer, 3.160 m). Si nos situamos delante de los ventanales, en la última ventana de la derecha (la cuarta) junto a la pared veremos una reja metálica y una puerta. Podemos avisar al revisor de nuestras intenciones, pero, por regla general, los alpinistas debidamente pertrechados no suelen tener ningún problema a la hora de abrir la verja y la puerta para entrar dentro del túnel (fuertes corrientes de aire) que conduce al glaciar en la cara Sudeste del Eiger. En el túnel hay dos ventanas, dejaremos la primera a mano izquierda y seguiremos bajando unos metros hasta el final, donde encontramos la salida por encima del Fieschergletscher. Dependiendo del año, puede ser necesario montar un corto rápel hasta el hielo, aunque por regla general sólo hay que destrepar unos metros en diagonal hacia N/E, siguiendo la pared del Eiger. En verano y si el día acompaña, será fácil seguir la huella por el glaciar hasta llegar a una barrera rocosa (Obers Challiband) que dejaremos a la derecha (40 min). Seguiremos avanzando esta vez por encima del Challifirn, cruzando el glaciar con la roca del Eiger a pocos metros a nuestra izquierda. Avanzaremos con cuidado hasta quedar justo debajo del Mittellegihütte (1 h 15 min), bien visible justo en el filo de la arista Mittellegi. Si no hay nieve podemos seguir las flechas de color rojo pintadas en la roca. No hay muchas, pero se ven fácilmente. El paso de los alpinistas suele dejar marcas y con buena visibilidad la trepada hasta el refugio no tiene pérdida (pasos de IIº-IIIº). Si ha nevado recientemente, puede que un cordino nos aporte seguridad. El refugio (3.355 m; 2 h 15 min) está enclavado en el filo de la arista, en una posición privilegiada para iniciar la ascensión del Eiger por la arista Mittellegi (AD+, con pasos de IIIº y de IVº si no se utilizan las cuerdas fijas). Si no tenemos tiempo, podemos volver por el mismo camino hasta la estación de Eismeer, aunque si la meteorología acompaña, recomendamos subir hacia el mediodía y pernoctar en el refugio. El paisaje impone mucho respeto, con la Norte del Eiger a nuestros pies y el filo de la arista Mittellegi justo al O, por encima de nuestras cabezas. Las puestas de sol y los amaneceres son impresionantes.

La magia del Eiger
Por Ueli Steck

El mito de la pared Norte del Eiger nació en los años treinta. Durante mucho tiempo fue considerada como uno de los grandes enigmas (o problemas) sin resolver de los Alpes y son muchos los alpinistas que han intentado superarla. Hubo tragedias, accidentes y muchos perdieron incluso la vida. Finalmente fue Anderl Heckmair, junto con sus tres compañeros, quien en verano de 1938 logró llegar a la cima por la cara Norte. La prensa de la época siguió con mucho interés la ascensión, despertando la curiosidad de muchos espectadores anónimos que siguieron muy de cerca una hazaña de tamañas características. Desde entonces, la pared continúa seduciendo a los alpinistas que se acercan a sus pies y a los turistas que la contemplan fascinados. Desde Kleine Scheideg, la visión de la Norte del Eiger es sobrecogedora. Cada verano, sus terrazas panorámicas suelen llenarse de curiosos que siguen con admiración la evolución de los alpinistas en la pared, demostrando el magnetismo que ejerce el Eiger sobre el ser humano. Para el senderista deportivo recomiendo el itinerario que discurre a lo largo de la falda de la pared (el Eigertrail, detallado en esta obra ‒itinerario nº 19‒), pues es toda una experiencia. Mi relación con el Eiger es intensa. Desde hace años vuelvo una y otra vez a su pared Norte pues en ella encuentro siempre nuevos desafíos. El Eiger se ha convertido en mi montaña favorita, un lugar muy especial donde he desarrollado y perfeccionado mi carrera como escalador y alpinista. Son casi 1.800 metros de altura de roca y hielo, escalando a través de una roca extremadamente quebradiza y al mismo tiempo muy fuerte debido a sus características (caliza), que no ofrecen mucha seguridad. Los tramos más difíciles están totalmente cubiertos, imaginando la pared como un tejado demasiado inclinado que apenas nos ofrece puntos de soporte…¿pero que sería el Eiger si no fuera tan complejo? Me encantan los desafíos, forman parte de mi vida y si algo me resulta muy fácil, se convierte en algo aburrido. Actualmente, si miro hacia atrás con respeto, me doy cuenta que habré pasado mas de 60 días en la pared Norte del Eiger. El ascenso más rápido lo logré en el año 2008 invirtiendo 2 horas y 47 minutos.
Para mí, batir el record de ascensión en la Norte del Eiger significó entrar en una nueva dimensión, fue algo único, viviendo en menos de tres horas un cúmulo de emociones y sensaciones que deseo transportar muy lejos, al Himalaya y el Karakórum. Si lo consigo o no ya se verá. Hasta entonces subiré numerosas veces con el ferrocarril cremallera al glaciar del Eiger, para caminar después sobre el Eigertrail hasta el punto de salida de la vía, ascender por la Norte, tomarme al atardecer una ensalada Scheidegg y medio litro de Rivella en Kleine Scheidegg y seguir soñando con mi próxima aventura.

Ueli Steck
Alpinista y escalador suizo. Gran amante del Eiger y de la región de la Jungfrau. El 13 de febrero de 2008 batió el record de velocidad en la Norte del Eiger. Para lograrlo perdió cinco kilos y llevó sólo un tornillo para hielo, dos mosquetones con seguro, dos mosquetones normales, una anilla y una cuerda de siete milímetros de 30 metros de largo. Su mochila pesaba 3 kg menos que en su ascenso de 2007. También dejó de autoasegurarse en los pasajes peligrosos. En vez de eso, sólo ponía su Daisy directo a los anclajes que encontraba. Eso le ahorró 8 kg de peso y poco a poco fue ganando tiempo. El resultado: 2:47:33, casi una hora menos que su anterior récord. En 2008 recibió el Eiger Award por sus records en la Norte del Eiger, y especialmente como mención a su valerosa actuación en el intento de rescate de Iñaki Ochoa en el Annapurna.