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“KUNDUN” (1997)

Duración: 134 minutos País: Estados Unidos Director: Martin Scorsese Reparto: Tenzing Yeshi Paichang (Dalai Lama con 2 años), Tulku Jamyang Kunga Tenzin (Dalai Lama con 5 años),Gyurme Tethong (Dalai Lama con 12 años), Tenzin Thuthob Tsarong (Dalai Lama adulto), Tencho Gyalpo (Madre), Tsewang Migyur Khangsar (Padre), Gashi Yeshi Gyatso (Lama de Sera), Tenzin Lodoe (Takster), Tenzin Topjar (Lobsang de 5 a 10 años), Sonam Phuntsok (Reting Rimpoche), Gyatso Lukhang (Lord Chamberlain). Música: Phillip Glass

Uno de los directores más importantes de nuestro tiempo, Martin Scorsese, autor de obras maestras de la talla de Toro Salvaje, Taxi Driver, Uno  de los Nuestros, El Cabo del Miedo o Infiltrados,  llevó a la pantalla la biografía de Kundun, la verdadera historia del catorceavo Dalai Lama, una de las figuras más emblemáticas de nuestra era. Narrada a través de los ojos de Su Santidad, “Kundun” recorre los primeros años, desde una infancia alterada por la invasión china, mucho más terrible de lo que se ha dicho, hasta su viaje al exilio forzoso. El filme se rodó con la intención de poner de manifiesto una problemática histórica, aprovechando al máximo el talento de Scorsese y la magia  de los grandes espacios que acompañan la acción. Era muy importante captar la atención del mundo occidental sobre la sociedad espiritual del Tibet desde la primera mitad del siglo XX hasta hoy, criticando el papel de China y sus atrocidades en la región.

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Curiosamente, el año 1997 nos regaló dos películas que ponían de manifiesto el grave problema que vive el Tibet como país ocupado. Si en “Siete Años en el Tibet” (Jean Jacques Annaud) se analizó la figura del Dalai Lama a través de la visión y las aventuras del alpinista Heinrich Harrer (quien escaló la norte del Eiger por vez primera en 1938), en “Kundun”, Scorsese se centró en la vida humana y personal del Dalai Lama, narrando la historia de un chico único que creció rodeado de monjes imbuidos por la profundidad e inteligencia de los siglos, cuyo sino es indomable y cuyo espíritu es inviolable y puro.

“Kundun” nos ofrece desde su inicio imágenes verdaderamente espectaculares, acompañadas de la cálida música de Phillip Glass, donde la montaña y el paisaje en si, forman parte del espíritu que desde hace muchos años, guía los pasos del actual Dalai Lama. Para conseguir la atmósfera tan especial que requería este ambicioso proyecto y lograr mezclar los paisajes más íntimos con el gran espectáculo de sus localizaciones, Martin Scorsese y la guionista Melissa Mathison (guionista de “E.T” y exesposa de Harrison Ford) decidieron que la mejor manera de reflejarlo era a través de los personajes encarnados por auténticos tibetanos y no por actores profesionales. Así pues, nos encontramos ante una película muy especial, que arriesga el no tener a grandes figuras en su reparto en beneficio de una frescura y una naturalidad impresionantes que solo los nativos de la zona nos pueden ofrecer. Nombres desconocidos para el gran público desfilan por la pantalla acompañando la evolución física y espiritual del Dalai Lama, desde los dos años hasta su etapa adulta.

Recrear el Tibet y la cordillera del Himalaya fuera de Asia no fue una tarea nada fácil pues tal y como sucedió con el filme de Annaud, China se negó en redondo a que las cámaras entraran en el Tibet. Para conseguir rodar montañas y  paisajes inmensos con total libertad de movimientos, el equipo de producción viajó por medio mundo buscando paisajes similares. Se filmó en Marruecos, rodando en la cordillera del Atlas y también en Canadá, donde se filmaron exteriores en los glaciares de la Columbia británica.  El equipo de rodaje tuvo que desarrollar diversos trucajes y efectos especiales para que las localizaciones elegidas aportaran la verosimilitud necesaria. En todo momento, el espectador logra tener la percepción de estar visitando Lhasa, la capital del Tibet. Sin pisar tierras chinas, el director Martin Scorsese logró que el gobierno acusara a los responsables de la película de vender una imagen de China muy alejada de la realidad tachándole de sensacionalista y de exagerado. Tal y como pasó con el estreno de “Siete Años en el Tibet”, se vetó el estreno del filme en China demostrando una vez más la ignorancia del gigante asiático que sigue adelante con su política de expansión económica mientras continua cerrando los ojos para no ver las atrocidades que siguen realizando con total impunidad.

Filmada en inglés, tibetano y mandarín, la película consigue transmitir al espectador las alegrías y las penas de quienes compartieron su vida junto al espíritu del Dalai Lama. “Kundun” refleja a la perfección unos hechos históricos que marcaron la vida y la evolución de un país como el Tibet, que sigue luchando por sus derechos sin obtener una respuesta positiva por parte del gobierno Chino. Durante el rodaje, Martin Scorsese declaró: -“Este pueblo tiene una pasión increíble por compartir su historia con el resto del mundo. Y, ahora, nos ha llegado esta oportunidad”. La película obtuvo una nominación a los globos de oro y cuatro para los Oscars de Hollywood así como varios premios internacionales que reconocían la labor de Roger Deakins como director de fotografía y de Phillip Glass como compositor, quien una vez más, compone una soberbia partitura a la altura de sus mejores obras. A medio camino entre el minimalismo y la gran sinfonía, la elección de Phillip Glass como compositor aporta el broche de oro a una excelente película que demuestra la versatilidad de Martin Scorsese como director.

  1. Ya, ya veo que no he conseguido moverte la silla ni una pulgada, Víctor… Nada: mostraré deportividad y te desearé (egoístamente) largas añadas obsequiándonos con tus entradas «de cine»…

  2. La silla está pegada con Loctite…no se mueve ni un ápice ;)))) Si que se mueve si. Por suerte podemos viajar por trabajo y dejar atrás el ruido y la niebla de las grandes ciudades.

    El cine y la montaña…binomio necesario para descubrir una parte de nuestra historia.

    Un abrazo!!!

  3. Bueno; al menos durante unos días vamos a conformar una especie de «lobby cinéfilo montaraz»… El Ministerio de Cultura debería, cuanto menos, pagarnos un viaje a los Baños de Fitero (lugar mundano que recomiendo siempre que puedo), por todos nuestros sudores y desvelos en favor del Séptimo Arte…

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