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Los Dientes del Diablo (The Savage Innocents)

Duración: 101 minutos País: Reino Unido, Estados Unidos y Italia Año: 1960 Director: Nicholas Ray Reparto: Anthony Quinn (Inuk), Peter O´Toole (Primer oficial), Carlo Giustini (Segundo oficial), Yoko Tani (Asiak) Música: Angelo Francesco Lavagnino

Los Dientes del Diablo es una interesante película que muchos críticos de la época definieron como antropológica, por la cantidad de información que aporta, destacando detalles curiosos sobre la cultura y las tradiciones esquimales que muchos espectadores no conocían. No obstante, vista hoy en día, el filme nos muestra algunos detalles que se alejan de la realidad, pues en ocasiones el guión define a los esquimales excesivamente infantiles y en ocasiones casi bárbaros. A nivel positivo, es innegable que la película nos muestra imágenes reales de gran belleza, aportando información al público difícil de encontrar en los libros de texto de la época. Gracias a la película y a su majestuosa fotografía, el espectador realiza un viaje al Ártico de la mano de Nicholas Ray, el grandísimo director norteamericano responsable de obras maestras como Rebelde sin Causa (1955) o Johnny Guitar (1954), quien tres años mas tarde rodaría la impresionante 55 días en Pekín (1963).

El filme nos muestra elegantes escenas de navegación en kayak a través de enormes icebergs, rodadas con realismo y espectacularidad. Las cámaras se mueven entre el océano y el hielo acompañando al espectador en un viaje al fin del mundo cargado de momento únicos, aunque es cierto que se notan muchos cromas rodados en los estudios Pinewood en Inglaterra, en la mayoría de escenas donde aparece Anthony Quinn, espléndido como siempre. Una vez mas, el genial actor mexicano construye un personaje totalmente creíble, que vive, sufre y evoluciona, marcando el ritmo de una película de ficción que en muchas ocasiones se acerca al documental.

Igual de pintoresca para la época resulta la escena en la que la protagonista femenina se desnuda mostrando sus pechos, algo realmente atrevido para una película de 1960. Dicha escena y alguna mas…fue literalmente “colada” por los productores como si de un detalle 100% antropológico se tratara, a la hora de mostrar las costumbres esquimales en temas tan importantes como pueden ser las relaciones de pareja. Nadie en el equipo  puso objeciones y la censura de la época tampoco. Los animales polares también tienen su protagonismo, destacando los leones marinos, rodados con un estilo muy cercano a los filmes del Comandante Jacques-Ives Cousteau se tratase.

La película se ha convertido, con el paso del tiempo, en una rareza realmente notable. Es un excelente ejemplo de como rodar películas que aporten mucha información y algo de acción a la vez, en condiciones adversas a nivel de localizaciones y encima, a bajísimas temperaturas. Los Dientes del Diablo forma parte del subgénero (dentro del cine de montaña) conocido como cine polar o cine ártico. Dicho género sigue funcionando actualmente en circuitos reducidos y en festivales, casi siempre en formato documental, no obstante, existen interesantes excepciones.  Si antaño los guionistas se centraban en el deseo de mostrar la vida de los habitantes de las zonas polares, dejando a un lado las intrigas y el suspense, con el paso del tiempo se añadieron intrigas criminales  (La Sombra del Lobo, 1992), (Artic Blue, 1992) o (Infierno Blanco, 2011)  y apuntes de carácter biográfico-documental (El Último Cazador, 2004).

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