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cine de montaña Cultura Norteamérica

20 años de «Artic Blue»

Duración: 95 minutos en Estados Unidos. Existen versiones de 100 minutos para España y de 92 para Alemania. País: Estados Unidos y Canada Año: 1993 Director: Peter Masterson Reparto: Rutger Hauer (Ben Corbett), Rya Kihlstedt (Anne Marie), Dylan Walsh (Eric Desmond), Kevin Cooney (Leo Meyerling), Richard Bradford (Sam Wilder), Bill Croft (Bob Corbett), Jon Cuthbert (Lemalle) Música: Peter Melnick

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De talante extrovertido y bonachón, Rutger Hauer (descubierto por el director Paul Verhoeven) todavía sigue demostrando que está en forma. A finales de los años setenta y durante la década de los ochenta, el carismático actor holandés filmó sus mejores películas, incluyendo títulos como “Blade Runner” (1982), “Flesh+Blood” (“Los Señores del Acero”, 1985) o ”Ladyhawke” (“Lady Halcon”, 1985). Siendo sinceros con su evolución interpretativa, “Artic Blue” es un filme menor en su carrera pero no por ello posee una excelente fotografía y un argumento donde la montaña acompaña a los protagonistas de un modo elegante, libre de efectismos.

“Artic Blue” se abre ante los ojos del público con unos magníficos planos aéreos sobrevolando roca, nieve y hielo. El protagonista del filme, Ben Corbett (Rutger Hauer) se nos presenta como un trampero de poca monta nacido en Alaska que caza donde, cuando y como sea, con un grupo de amigos de dudosa reputación. Son tipos endurecidos por el ambiente y que en ocasiones utilizan métodos fuera de la ley. El co-protagonista del filme, Eric (Dylan Walsh) aterriza en Alaska junto a su mujer Anne Marie (Rya Kihlstedt) para encargarse de vigilar el funcionamiento de un oleoducto y mantener el orden en las tierras de la compañía petrolífera. Una mañana, después de una fuerte tormenta, Eric y Anne Marie salen junto con su buen amigo el sheriff Sam Wilder (Richard Bradford) y encuentran una escena aterradora: el coche de unos excursionistas con 4 cadáveres congelados. Todo indica que Ben es el culpable.

Nos encontramos delante de una película de desarrollo práctico, comercial, donde los actores se mueven por escenarios naturales impresionantes supliendo a través de la fotografía la carencia de un guión sólido. Una vez el espectador entra en la película, la acción se desarrolla con rapidez para volver a tratar el eterno tema de la confrontación personal en medio de un entorno hostil. Una vez encontrado el vehículo con los cuatro cadáveres y con Corbett como principal sospechoso, Sam y Eric detienen a Ben en el pueblo y deciden trasladarlo a la capital del distrito en la avioneta de Eric.

En un intento de fuga, Ben provoca la muerte de Sam. Eric consigue controlarlo y lo fuerza a subir a la avioneta. Cuando la avioneta sobrevuela las montañas heladas, Ben quita la llave de contacto y la arroja al vacío. Tras un aterrizaje forzoso, los dos hombres se encuentran solos en medio de la tundra, enfrentados a los elementos y el uno contra el otro, pero se dan cuenta de que dependen el uno del otro si ambos quieren sobrevivir…Y es a partir de este punto, donde la montaña se convertirá en un personaje esencial en una película…que sin ser nada del otro mundo, sigue atrayéndome debido al cariño que le tengo a Rutger Hauer y por la belleza de unos paisajes maravillosamente filmados por Peter Masterson.