en Alpes Suizos, Senderismo

SUIZA: Crans – Merbé – Aminona, travesía de los Alpages

Crans – Merbé – Aminona, travesía de los Alpages

Ficha técnica

Máxima altitud: Prabaron, 1.985 m.

Dificultad: F.

Desniveles: subida, 458 m; bajada, 864 m.

Tiempo: 3 h 15 min (solo ida).

Cartografía: Topo Rando Crans-Montana – Sierre, 1:25.000.

 

El camino o travesía de los Alpages nos permite recorrer cómodamente una parte de la historia de Crans-Montana a través de los pastos de antaño, observando cómo todas las áreas verdes sin árboles, que encontramos por encima de la población, han sido utilizadas por los ganaderos para dar de comer a sus animales. Si tenemos tiempo, podemos visitar el Museo de los Alpes en el caserío de Colombire, donde retrocederemos en el tiempo para descubrir cómo los hoteles sustituyeron a partir de 1893 a las antiguas construcciones de los campesinos y ganaderos. Hoy día, en la pequeña aldea de Mayens, situada por encima de Crans, todavía se conservan algunas de las antiguas costumbres rurales, siendo este el punto de partida de nuestra pequeña travesia.

 

Descripción del recorrido

Desde Crans tomaremos el telecabina de Cry d´Er, bajando en Merbé (1.933 m), la estación intermedia. Seguiremos un camino bien marcado hacia el E, adentrándonos en la Corbire. Perderemos unos metros y al llegar a la cota 1.878 iniciaremos una pequeña subida, dejando a la izquierda dos senderos que ascienden hacia el Mont Lachaux, y a la derecha, varias vías de descenso a Crans-Montana. Seguiremos avanzando hacia el E dando un pequeño giro hacia el N. Superaremos la cota 1.921 (45 min) y dejaremos a nuestra izquierda un nuevo sendero que asciende hacia el Mont Lachaux y Cry-d´Er. A partir de este punto el sendero deja a la izquierda el Mont Lachaux (2.140 m) y avanza hacia el N, pasando junto a una pequeña formación lacustre. Cruzaremos por debajo de un telesilla y llegaremos a Les Houles (1.961 m; 1 h), donde nuestro camino da un giro hacia el E y pasa por encima de Pépinet. Pasaremos por Les Caves (1.965 m; 1 h 20 min), dejando atrás el telecabina de Montana a Les Violettes e iniciando el descenso hacia Aminona. Dejaremos atrás el telesilla y una vez que llegamos a la cota 1.910 seguiremos el camino que parte a nuestra izquierda (N), pasando junto a la salida de un telesilla que asciende hasta Les Violettes. Daremos un giro hacia el E y dejaremos a nuestra izquierda la subida hacia el torrente de La Bovèrèche y el Petit Mont Bonvin (1 h 40 min). El camino de los Alpages sigue avanzando hacia el E, pasando por Prabaron (1.985 m; 2 h) y la Cave de la Colombire, con su pequeño museo (2 h 15 min). Llegaremos a la cota 1.850 (2 h 30 min) y por continuos zigzags iniciaremos el descenso hacia Aminona, bajando hacia el SO a través de una pista amplia hasta Ploumachit (1.749 m), donde giraremos hacia el O (izquierda). Antes de llegar a L´Arbiche, descenderemos hacia el S (curva) y llegaremos hasta la estación inferior del telecabina del Petit Bonvin (1.514 m; 3 h), situado a pocos minutos del centro de Aminona (1.467 m; 3 h 15 min). Podemos regresar hasta Montana y Crans cómodamente en el autobús gratuito que parte aproximadamente cada media hora. Hasta finales del siglo xix, la zona que actualmente ocupa el resort de Crans-Montana estuvo habitada hasta unos 300 metros de altura por encima del pueblo, donde todavía hoy podemos disfrutar de los grandes mayens, los pastos de alta montaña donde el ganado pastaba tranquilamente. Por aquel entonces, para encerrar a las vacas, las ovejas y las cabras, se construyeron varios alpages, una especie de granja-establo donde también se almacenaban útiles de labranza y alimentos para el ganado. En la actualidad quedan muy pocos; no obstante, los que han logrado sobrevivir al paso del tiempo se conservan en buen estado.

 

El vino del Valais

Desde Crans-Montana y sus cumbres se obtiene una maravillosa vista panorámica sobre el Valais y sus viñedos, cuna de los mejores vinos de Suiza. El Valais produce el 40% del vino suizo y, con 5.100 hectáreas, es el cantón con una mayor extensión de viñas de todo el pais. Aunque el área cultivada sea muy inferior a otras zonas de Europa, el sistema de cultivo dividido en parcelas ayuda a la producción, fomentando la creación de pequeñas bodegas con extensiones de solo 450 m2. En la zona del Vispertal encontramos algunas de las viñas más altas de Europa, situadas a más de 1.000 m de altitud. En el Valais se produce vino desde tiempos inmemoriales, pero fue durante el siglo xiv cuando, por culpa del frío y las plagas, se empezaron a tomar medidas para proteger las viñas, dándole un giro radical a la producción a partir de 1906, cuando la filoxera (llegó más tarde que en otras regiones) castigó duramente el Valais. En 1950 se inició un proceso de modernización de las bodegas y se replantaron todas las viñas. Durante la década de los años ochenta la producción creció de forma constante y en 1990 se creó la denominación de origen (AOC Valais), que regula todas las marcas. En el Valais se cultivan unas 20 variedades de vino, destacando dentro de los blancos el Chasselas (Fendant), el Sylvaner (Johannisberg), el Arvine (Petit Arvine) y el Pinot Gris (Malvoisie). Las variedades tintas más cultivadas son la Pinot Noir, la Gamay, la Syrah y la Humagne Rouge. Poco a poco, los vinos del Valais se han adaptado al presente y actualmente el Petite Arvine se ha convertido en uno de los vinos con mayor carácter y calidad de Europa, aunque por razones de producciones y exportación sea complicado de catar en España.

Desde Salgesch parte hacia Sierre una interesante ruta casi llana que en unas dos horas nos muestra sin cansarnos una parte de las principales viñas que rodean ambas poblaciones, ofreciéndonos la posibilidad de visitar el interesante museo de Salgesch. Desde la Edad Media, los habitantes han ido adaptando el edificio a sus necesidades. El granero y el establo nos recuerdan que, antes de la viticultura, la ganadería y la agricultura caracterizaban el paisaje y la vida de la gente de Salgesch. La ruta temática del vino, de 6 km de longitud, conduce hasta el elegante Château de Villa (siglo xvi), en Sierre, que es museo del vino y restaurante de especialidades locales, donde destaca la excepcional raclette, acompañada por un mapa donde los camareros ayudan a situar el origen de los quesos, regados por un buen maridaje con los mejores vinos de Valais.

Si hablamos de vinos, no podemos pasar por alto toda una rareza: el vino del glaciar. Conocido como el Jerez del Valais, el vino del glaciar procede de la Val d´Anniviers, al sur de Sierre. El método de elaboración tradicional combinaba un 90% de Rèze con un 10% de Humagne Blanc, Ermitage, Petite Arvine y Malvoisie. Hoy día, el vino del glaciar (Le Glacier) se produce sobre todo a partir de Fendant (Chasselas) completado con Ermitage y Malvoisie. La oxidación se lleva a cabo en cubas de madera de alerce, parecida a la madera de pino silvestre, entre 10 y 15 años según un procedimiento de solera. Las cubas pasan el invierno en Sierre y, cuando la nieve se derrite, se suben de nuevo en carretas hasta Grimentz en el Val d’Anniviers. Allí arriba, situada tan solo a 3 km del glaciar, se encuentra la gigantesca bodega natural en la que se dejan envejecer los vinos en cubas que prácticamente nunca están vacías. En Austria y en Alemania encontramos una variante similar en lso dneominados vinos de hielo.