Víctor Riverola

Ella le explicó…

Ella le explicó que había perdido mucha sangre, llegando a estar al borde de la muerte. Su relación con el antiguo nazi Bernhard Wokalek había llegado demasiado lejos y cuando él la atacó con su daga en el hotel Monte Rosa, Francine pensó en lo peor, pero por fortuna, la hoja no había llegado a penetrar en profundidad, dañando un pulmón, pero sin alcanzar el corazón. Francine ofreció resistencia, por tal motivo Bernhard no llegó a utilizar toda su fuerza y al observar la cantidad de sangre que brotaba de las heridas, el nazi decidió abandonar el hotel rápidamente, dejando que ella muriera desangrada. Bernhard había subestimado la capacidad de resistencia de Francine. Cuando Leonard Fox llegó a su habitación, comprobó el pulso de la joven, pero no llegó a contar el minuto de rigor que muchos médicos toman, por regla general, como señal inequívoca de un fallecimiento. Llevado por el nerviosismo y la desesperación, Leonard observó que Francine no se movía, no respiraba, ni respondía a sus señales, dándola por muerta. Contando con la ayuda de Alfred Luggen, el joven alpinista que había contactado con Leonard en el tren y con quien se volvió a cruzar en el hotel Monte Rosa, Francine fue rápidamente atendida por dos agentes del MI6 que habían seguido a la joven hasta Zermatt, con la intención de llevarse a Bernhard con vida una vez Francine y Leonard le hubieran interceptado en el Berghaus Matterhorn…