Víctor Riverola

Campanadas de nieve y plata

Ambos lo habían decidido, fue algo que surgió, sin premeditación. Él se lo propuso con cariño y a ella la idea le pareció muy interesante, originalmente distinta, puede que incluso única, y no tardó en responder afirmativamente a su pregunta. La vida se abría camino, ofreciéndoles muchas novedades, cambios, momentos únicos…que poco a poco llenaban una mochila llena de esperanza e ilusión. ¿Celebrar la noche de Fin de Año en un refugio de montaña en el Pirineo de Girona?, sin lugar a dudas la experiencia prometía aventura, con grandes dosis de paz a mas de 2.200. Él pensó en la luna, que la noche del 31 bañaría con su halo plateado la nieve y el hielo que les rodearía. Sin olvidar las temperaturas bajo cero que les invitarían a equiparse profesionalmente, a la vez que facilitarían la intimidad y el compañerismo.

Guillermo “Willy”, guarda del histórico refugio de Ulldeter, contestó al teléfono al cabo de cuatro tonos, la respuesta afirmativa les animó a lanzarse a la aventura sin dudarlo. El refugio de Ulldeter celebraría una fiesta de Fin de Año muy especial, con una buena cena, pernocta y desayuno por 60 euros. Digamos que era una noche especial, y Willy contaría con mucha ayuda para ofrecer a sus huéspedes algo totalmente distinto a lo que estaban acostumbrados. – Una Nochevieja única – , comentó el bueno de Willy, solo para unas cincuenta personas, pues por una noche, el refugio y la cocina funcionarían a pleno rendimiento, muy por encima del nivel habitual.

Subieron con calma, sin prisas, con la intención de llegar al párquing por debajo de la estación de esquí de Vallter 2000 antes del atardecer. Tras recargar energía en Sant Joan de les Abadeses, población del Ripollés con un encanto realmente único, con su puente y su olor a leña en el hogar, llegaron a Camprodon, donde tomaron el desvío hacia Setcases y Ulldeter. Aparcaron en la curva desde donde parte el sendero que asciende hasta el refugio, donde algunos vehículos dejaban muy claro el interés por la Nochevieja a 2.220m, la experiencia abría el apetito…La nieve en los márgenes de la carretera les había acompañado desde Setcases, aunque el viento y la subida de las temperaturas se habían encargado de “limpiar” una buena parte de la capa de nieve que hacía solo un par de días cubría el asfalto, permitiendo una conducción tranquila y segura. Sin prisas, disfrutando del paisaje que ofrece el valle del Ter al atardecer, se equiparon con sus botas y su ropa técnica e iniciaron la agradable subida hasta el refugio de Ulldeter.

El fuerte viento que todavía soplaba, se llevaba a diario una buena capa de la nieve polvo que había caído tan solo unos días antes, dejando algo helada la subida. Él se esperaba algo mas de nieve, por tal motivo no había cargado consigo los crampones, pero poco a poco, sin prisas, resolvieron la subida sin problemas, disfrutando de un ambiente invernal de primera magnitud. Ella descubría Ulldeter por vez primera, viviendo con ilusión e intensidad las últimas horas del 31 de diciembre de 2014. El refugio no tardó en aparecer ante sus ojos, estratégicamente situado por debajo del antiguo refugio y el Coll de la Marrana, a los pies del Gra de Fajol, con el Bastiments bien visible a cierta distancia.

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Willy y su equipo les recibieron con suma amabilidad, invitándoles a dejar sus botas en el comedor y a instalarse cómodamente en la habitación “Pic de l´Infern”, que compartirían con una simpática pareja de jóvenes alpinistas de Olot.

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Mientras el astro rey se retiraba, poco a poco llegaban al refugio los últimos huéspedes, quienes habían decidido subir a última hora, iluminándo el camino con sus frontales. La joven pareja de Olot, con quienes también compartieron mesa en el comedor, se unió a ellos antes de cenar, disfrutando como antaño, de unas buenas partidas de domino y parchís. ¡Tan lejos…tan cerca…de los recuerdos que marcaron la infancia y la juventud de muchos alpinistas y amigos de la montaña!.

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El personal del refugio vestía sus mejores galas, transmitiendo posibilidad, humor y pasión por su trabajo en todo momento, brindándoles una lección de profesionalidad y motivación realmente encomiable.

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Willy Ulldeter

 

Y llegó la cena, la gran sorpresa, la gran celebración para muchos y el orgullo de Willy como guarda de refugio. Por la calidad de los entrantes, la excelente sopa de verduras, la abundante ensalada y la exquisitez del pollo de corral al horno, la cena de Fin de Año que les ofreció el refugio de Ulldeter será largamente recordada. Sin olvidar las uvas, un buen vino, cava, postres, turrones e incluso caipirinhas para ambientar la fiesta que se alargó unas horas mas allá de las campanadas.

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Incluso Matt Damon se apuntó al evento…

 

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La noche fluía, las horas pasaban y ambos se dejaron llevar, disfrutando del momento, embriagados por un ambiente mágico, lleno de amabilidad y compañerismo. La montaña les acogía en una noche que nunca olvidarían. Para él, el de Ulldeter era el último refugio que había pisado su padre antes de morir a mediados de 2013. Para su progenitor fue uno de los primeros recuerdos que le dejarían los primeros minutos del nuevo año, junto con la alegría de saber que no estaba solo. Salieron a la pequeña terraza, tras apurar sus vasos y las últimas migas del sabroso turrón que todavía quedaba en sus platos. Él cerró los ojos, dejándose llevar por las estrellas, por esa luna casi llena, por el calor de alguien que estaba apostando por él, que creía en él, que le quería y que aunque a él le pareciera increíble, estaba a su lado, compartiendo, disfrutando de cada momento. Ella le abrazó, besándole con suavidad, silencio…solo el viento se atrevía a romper el momento, mientras el Pic de Bastiments brillaba bajo la luna. Su manto de nieve relucía, mientras las estrellas pintaban de plata sus laderas.

Ulldeter

 

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La noche dio paso al día…pero esa ya es otra historia, que les conduciría hasta las pistas de Vallter 2000 y el Hostal de Alta Montaña Pastuira…

 

Cenar, pernoctar y desayunar en un refugio durante el fin de año es una experiencia realmente maravillosa.