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Everest: entre la dignidad y el espectáculo

Reconozco que tenía ganas de ver como se adaptaba al cine una historia tan terrible, que dio la vuelta al mundo y que terminó por convertirse en el caldo de cultivo de una polémica que todavía hoy en día mantiene abiertas varias heridas. La tragedia que da forma al guión de Everest, acontecida el mismo año y casi al mismo tiempo que Araceli Segarra hollaba la cumbre mas alta del mundo, debía tratarse con muchísimo respeto a la hora de plasmar lo sucedido en una pantalla de cine; por fortuna, observo que Baltasar Kurmakur ha estado a la altura de lo esperado.

Como curiosidad, déjenme que les diga que Araceli Segarra estuvo acompañada por un equipo IMAX dirigido por David Breashears, quien curiosamente, acabaría produciendo la película que nos implica y un telefilme basado en la misma historia.  Para empezar, es importante destacar que el personaje de Jon Krakauer termina diluido en el filme, siendo el guía y organizador de una de la expediciones, Rob Hall, quien se lleva gran parte del protagonismo, junto a un Scott Fisher cuya imagen no sale muy bien parada en pantalla. Dicho esto, veremos si este detalle indigna o no a los himalayistas de pro…tengo curiosidad por ver si los aceptan de buen grado…o no. Otro de los protagonistas, Anatoli Boukreev, quien en su obra sobre la tragedia de 1996 opina que los alpinistas que subieron el 10 de mayo debían estar a la altura de la montaña, sin que ello signifique abandonarlos a su suerte, tampoco se lleva las mejores frases del filme, aunque su personaje deja entrever que es mas importante de lo que parece. Deduzco que el director y los productores han optado por suavizar el tono de enfrentamiento de Krakauer y Boukreev una vez los supervivientes regresaron a sus hogares, mostrando el como y el porque de la tragedia. Para ello han colocado a los guías en un primer plano, aunque el filme no deja de ser un gran ejemplo de lo que debe ser una película coral, donde TODOS son importantes. Para saber mas, recomiendo profundizar en la obra de Boukrevv y Krakauer, autor este último de la magnífica Mal de Altura (Into Thin Air: A Personal Account of the Mt. Everest Disaster) donde narra lo sucedido desde su punto de vista.

Dicho esto, no puedo negar que ha sido verdaderamente encomiable el esfuerzo del director y productor islandés Baltasar Kormakur a la hora de demostrar que el buen cine de montaña puede llenar salas de todo el mundo con un público heterogéneo, ávido de buenas historias humanas. Kormakur se esfuerza por transmitirnos espectacularidad y drama a partes iguales, no solo porque este sea su tercer proyecto a nivel internacional tras 2 Guns y Contraband , sino porque tras una carrera mas que digna en su país de origen, ahora con Everest ha podido ir mas allá, trabajando con un impresionante equipo humano que ha sido capaz de plasmar toda su creatividad en una pantalla de cine, y encima en 3D. El primer filme de Kormakur, 101 Reikiavik, estrenado en el año 2000, me pareció mas que interesante, pero no fue hasta 2 Guns cuando su nombre empezó a sonar con fuerza a nivel internacional. Con Everest da un paso de gigante, aprovechando al máximo el casting y los medios técnicos. La película sorprenderá por su realismo y espectacularidad tanto al público experto en la materia, que seguramente se habrá leído toda la obra publicada sobre la tragedia, como al mas neófito. Quienes desconozcan los hechos reales y la obra literaria, descubrirán una historia humana realmente sobrecogedora, que les ayudará a reflexionar y a tener varios puntos de vista sobre un mismo tema, algo que siempre viene bien cuando hablamos de deportes extremos o peligrosos. Tal y como se narra en los libros publicados, actualmente convertidos en best-sellers, el guión del filme se centra en los durísimos acontecimientos que tuvieron lugar los días 10 y 11 de mayo de 1996, durante el intento por alcanzar la cumbre del Everest por parte de dos expediciones que se enfrentaron a una impresionante tormenta, donde el viento helado y la nieve, se convirtieron en los protagonistas de un trágica jornada. Por primera vez en el Everest, entraban en conflicto dos maneras muy distintas de contemplar la profesión de guía de montaña. Se estaban abriendo las puertas de algo nuevo, de algo que muchos consideraban como lícito y lógico y que otros muchos consideraban como una atrocidad anti-deportiva. Dejando a un lado el uso de oxígeno, estamos hablando de un intento por acercar la montaña a quien pueda pagarlo (casi con la pulsera del todo incluido), con el negocio que ello conlleva; y es en este punto donde la crítica y la denuncia entran en escena, junto con las motivaciones personales, los sentimientos y el espíritu de superación. La famosa frase que dijo un periodista, y no Mallory, a la hora de argumentar el porque se sube a las cumbres mas altas, también aparece en el filme, y si tengo que quedarme con alguna escena en especial a nivel de motivación o psicología, me quedo con todas las que tienen lugar dentro de las tiendas, en el campo base del Everest. Es en este punto donde el espectador empatiza con los protagonistas y termina analizando la masificación de la montaña y el carácter y la preparación de un grupo variopinto de alpinistas con diferente experiencia en alta montaña. Es en estos detalles donde radica una de las principales bazas del filme de Kormarkur.

 

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Tanto a nivel técnico como artístico, Everest sorprende y emociona a partes iguales, sin frases forzadas ni el típico humor norteamericano que en muchas ocasiones termina por convertir una película seria en una auténtica horterada. Aquí todo encaja, el engranage funciona bien engrasado pese al frío extremo. Desde las primeras escenas, que nos muestran la despedida de Rob Hall, hasta las reuniones en el campo base y la llegada a la cumbre (incluso fuera de horario), el espectador se integra sin darse cuenta en el filme, convirtiéndose en muchas escenas, en un expedicionario mas. El ritmo trepidante, unido a la plasticidad del filme, deja momentos de respiro en los que Emily Watson, Robin Wright y Keira Knightley se llevan sus minutos de gloria. La familia, las esposas, los hijos…¿qué siente una familia cuando su padre o su madre se lanza a la aventura de conquistar, pagando 65.000 dólares, la cumbre mas alta del planeta?. Es el amor y la pasión por la montaña….¿o quizás el ego personal y la obsesión por demostrar algo, por llegar a lograr un objetivo?. La tragedia a mas de 8.000m se mezcla brillantemente con las escenas que rodean el intento de rescate de Hall, lideradas por Helen Wilton (Emily Watson, que este año recibe un reconocimiento mas que merecido a su carrera en el Festival de San Sebastian ) y la doctora Caroline Mackenzie (Elizabeth Debicki, vista como villana en Operación U.N.C.L.E) están cargadas de emotividad, ajustándose a la realidad. Las escenas aéreas están magníficamente rodadas, destacando algunos planos de la cumbre, la llegada en helicóptero a Luckla, el trekking por los puentes colgantes y la llegada del helicóptero de rescate al campo 2, todo un récord gracias a la pericia de los militares nepalies. Otra escena impactante es la que, mediante efectos, se nos muestran las escaleras de la cascada del Khumbu, vistas desde el interior de una grieta. Llegados a este punto, es justo y necesario destacar el guión, obra de William Nicholson (Gladiador) y del oscarizado Simon Beaufoy, guionista de Full Monty, Slumdog Millionaire y la inmensa 127 horas. Reconozco que los efectos digitales, impresionantes, sorprenden por su realismo y por estar perfectamente mezclados con escenarios naturales y decorados.

Para finalizar, se que las comparaciones son odiosas, pero debo decir que Everest está a años luz de Límite Vertical, el soberano despropósito perpetrado por Martin Campbell (director de Goldeneye, la Máscara del Zorro y la espléndida Casino Royale). Everest tampoco tiene nada que ver ni con Máximo Riesgo (que no deja de ser un filme muy entretenido) ni con Nordwand, la magnífica producción alemana de 2008 que reconstruía a la perfección la conquista de la norte del Eiger en 1938. Algunos pasajes de Everest me han recordado a K2, una gran película de montaña dirigida por Frank Roddam en 1991 que contiene escenas muy logradas en alta montaña, así como conversaciones entre alpinistas que se acercan bastante a la realidad. Es evidente que Everest las supera a todas en espectacularidad, pues a nivel técnico está muy por encima, aunque cuanta a su favor, con el paso del tiempo y la evolución de la tecnología.

EVEREST
Reparto: Jason Clarke (Rob Hall), Josh Brolin (Beck Weathers), John Hawkes (Doug Hansen), Robin Wright (Peach Weathers), Michael Kelly (Jon Krakauer), Keira Knightley (Jan Hall), Emily Watson (Helen Wilton), Jake Gyllenhaal (Scott Fischer), Sam Worthington  (Guy Cotter).