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Descubriendo Morzine y les Dents du Midi

En incontables ocasiones, cuando subimos a escalar, a caminar o a esquiar en una estación de esquí situada junto a una preciosa población de montaña, nos dedicamos a lo nuestro, a trepar o a esquiar,  disfrutando de la gastronomía local y como mucho, damos una ojeada rápida los refugios, los hoteles o los apartamentos donde nos alojamos. Mezclarnos con las gentes de lugar o descubrir como viven el día a día los lugareños, es algo poco habitual, ya sea por las prisas o por falta de información. Es mi deseo compartir con todos ustedes detalles interesantes de una serie de artesanos, profesinales de esquí, guías y esquiadores que habitan entre Morzine-Avoriaz y les Dents du Midi, una zona preciosa a caballo entre el Mont Blanc y Suiza, a una hora de Ginebra.

La vida en los pueblos de montaña se vive con intensidad, descubriendo sensaciones, momentos y experiencias imposibles de experimentar en una gran ciudad.

Por tal motivo, hoy me gustaría presentarles a unos conocidos, que tienen mucho que contar si algún día se los encuentran a caballo entre Francia y Suiza.

Gerard Menú

Desde hace 30 años, Gerard Menú vive en Morzine, siendo toda una personalidad dentro del mundo de la alfarería, donde quedan muy pocos artesanos. Gerard trabaja la cerámica como pocos, recibiendo importantes encargos a nivel mundial.

Nacido en París en una familia de Evian, Gerard tiene raíces aristocráticas, aunque de muy joven decidió dejar a un lado toda la parafernalia de la nobleza para dedicarse a su gran pasión.  Su familia cuenta con un impresionante escudo de armas del siglo XV, época en la cual sus ancestros habitaban el castillo de Avully. Su amor por la cerámica y su excelente reputación le han permitido mantener vivos los métodos tradicionales de producción en Morzine durante tres décadas. Artista autodidacta, Gerard aprendió su oficio de otros alfareros regionales y con el tiempo.

Su cerámica se vende en su taller en el centro de Morzine, donde también exhibe sus pinturas, esculturas y escritos. Nada mejor tras una buena jornada de esquí que visitar su taller y hablar con él; descubriremos detalles, anécdotas, historias, realmente interesantes.

Thierry Thorens

En Morzine encontramos artesanos polifacéticos muy interesantes como Thierry, que es chef, escultor y autor…y no para de crear. Thierry ha sabido exprimir al máximo la pureza del oxígeno y la magia de Morzine a la hora de cerrar los ojos y dejarse llevar por una creatividad envidiable.  Procedente de una tradición familiar de especialistas culinarios, Thierry siempre fue un enamorado de los fogones. Su familia le transmitió los secretos y las recetas de las especialidades que se preparan en el área de influencia de Morzine, una zona muy rica en gastronomía de montaña.

Tras dar sus primeros pasos,  entró a trabajar con algunos de los mejores chefs de Francia (como Paul Bocuse),  llegando a ser uno de los chefs mas respetados y admirados de los Alpes y de Francia en general. Con su esposa Valérie, decidieron abrir el restaurante La Chamade en Morzine, donde la cocina local se reinventa cada día.

Cuando Thierry no está en su cocina, esculpe, escribe y disfruta recorriendo los senderos que rodean Morzine y Chablais en busca de flores y hierbas comestibles. Un verdadero activista a favor de los alimentos bioeco, Thierry ha colocado en un lugar de honor los productos locales, combinándolos con sabrosas especias que dan forma, color y sabor a sus recetas creativas. Thierry Thorens es todo un maestro trabajando con verduras, arroz, frutas, especias y flores.

 

Véronique Fillon

Ella conoce las cumbres y valles locales como la palma de su mano. Tener a Véronique de guía es sinónimo de aventura y emoción. Ya sea con raquetas de nieve o a pié, descubrir Morzine de la mano de Véronique es una experiencia que recomiendo a todo el mundo, ofreciendo al visitante y al esquiador propuestas muy interesantes que mezclan aventura con ciencia y gastronomía.

Una de las excursiones mas interesantes es la que nos invita a descubrir la fauna y la flora que rodea a Morzine-Avoriaz, buscando marmotas, rebecos y plantas medicinales.

Una experiencia única que tiene como broche de oro una comida en el chalet alpino de Véronique, (con capacidad para 12 personas) accesible solo a pié o con raquetas. En invierno, recomiendo disfrutar de una sabrosa propuesta gastronómica y un buen paseo, de 09:00 a 15:00.

 

Yohann Taberlet

Con una voluntad de hierro, una mente privilegiada y una pasión por el esquí envidiable,  Yohann es todo un ejemplo para el mundo del esquí dentro y fuera de Francia compitiendo desde que era tan solo un chiquillo.  A sus 38 años y tras un grave accidente en parapente, ha reconducido su vida disfrutando de la nieve y el esquí con intensidad.

Compitió desde 2005 hasta 2018, llegando a ser campeón del mundo de slalom gigante en Sestriere (2011), subcampeón de slalom y medalle de bronce en súper-combinada. Tras una carrera llena de exitos, en 2018 se convirtió en el directo del área deportiva del Dérêches Park/Sports Palace de Morzine-Avoriaz, aportando la misma energía y motivación que sentía cuando esquiaba. Yohann es un grandísimo ejemplo de tenacidad, coraje y valentía, plantándole cara a la adversidad de un modo único.

 

Jules Gaillard

Jules es otro todo terreno en Morzine. Con tan solo 20 años, ha sabido combinar a la perfección su dos grandes pasiones: los animales y el esquí, siendo uno de los responsables de mantener en perfecto funcionamiento los remontes de Morzine, trabajando para que cada temporada los esquiadores encuentren los telecabinas, telesillas y teleskís en perfecto estado.

Durante el verano, podemos encontrar a Jules Gaillard con sus cabras en el valle de Machon o en Montriond, entre Morzine y el lago de Montriond, donde el joven francés cría cabras junto a su pareja, construyendo un edificio para que el rebaño pueda dormir tranquilo en invierno. Los mismos pastos que en verano ven crecer a sus cabras, en invierno se convierten en pistas de esquí perfectas, llenas de esquiadores.

Como pueden ustedes comprobar, en los Alpes franceses las tradiciones de montaña se conservan de un modo único, combinando profesiones y aficiones de un modo muy práctico, que permite a grandes y pequeños artesanos vivir de sus sueños y pasiones durante todo el año.