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Cine otoñal, Erase una vez en Euskadi

Tengo en mente realizar un reportaje dedicado al cine y el otoño, basándome en varias películas donde el paisaje se convierte en un personaje más. Un tipo de cine donde la policromía otoñal acompaña al espectador a lo largo del metraje y donde podamos sentir el aroma del otoño en todo su esplendor.

Me vienen a la memoria “El hilo invisible”, “El Club de los Poetas Muertos”, “Otoño en Vermont” y muchas más…Esta semana había empezado a redactar dicho reportaje y precisamente ha sido esta semana, cuando me ha llamado Nieves Peñuelas, con quien había colaborado en sus tiempos como directora de comunicación y prensa de 20th Century Fox en España para proponerme una entrevista con el director y el acto de “Erase una vez en Euskadi”.


Estamos hablando de una de las grandes sorpresas del año, pues es una película ante todo noble, muy nostálgica, valiente, dura y tierna a la vez…donde el paisaje, el aroma a otoño, la humedad y los colores de Euskadi nos invitan a disfrutar de una historia humana de alto voltaje.

Comenzamos la entrevista con Manu Gómez (director) y Yon González (actor) y rápidamente se convierte en una tertulia entre amigos, entre copas. Me gustan las conversaciones…a estas alturas de mi vida, la palabra entrevista ya me cansa, pues siempre he pensado que hay que ir más allá. Comenzamos con muy bien pié, hablando de la comida que nos llevamos al monte cada vez que salimos de excursión. Ellos conocen la tradición muy bien, incluso tienen un nombre para definirlo.



Manu: Lo llamamos Hamarretako, la pausa de la mañana, donde agarras la bota de vino, el embutido, el queso,

Yon: Nos encanta la montaña. La mayoría de vascos, cuando llega el fin de semana tenemos en mente el ciclismo o el salir a caminar por el monte. Una buena chistorra y a comer. Los vascos somos buenos en temas de montaña y el Hamarretako es ideal para quienes disfrutamos del aire libre. Hamar significa diez en euskera, es la pausa de las diez.

Víctor: Me gustaría comentar un detalle para entrar en calor, y es que la película me ha recordado al cine costumbrista rural francés, rodado en escenarios naturales de gran belleza, con un trasfondo social muy interesante. También observo gotas de Jim Sheridan y Ken Loach, Irlanda, algo de Italia…¿puede ser?…¿Cuales son las fuentes de inspiración a la hora de rodar tu primer filme?

Manu: Cuando la estaba rodando sin buscar una intención exacta, como soy muy cinéfilo, siempre te vienen muchas ideas a la cabeza. En la casa de Paquito hay toques de neorrealismo italiano y cine español, con un poco de Vittorio de Sica y algo de Berlanga, (salvando las distancias). Me encanta El Verdugo, con Jose Luis López Vázquez obsesionado en medirle la cabeza a todos, porque cree que la tienen muy grande. Aquí hay un tipo que se cree que al ponerse una Chapela y escuchando la radio en euskera va a aprender euskera. Debajo de muchas familias hay siempre algo triste, en este caso la doble inmigración y he buscado retratar mi infancia desde un punto de vista humano, cercano, donde la nostalgia siempre está presente.



Víctor: Hay un cierto olor a Irlanda…

Manu: Allí sucedió algo parecido, desde hace mucho tiempo. Lo importante es como explicas una historia, como te acercas a los niños.

Víctor: La historia tiene mucha alma.

Manu: Aquí si lo que cuento, si los niños y los jóvenes no tienen alma, ya la has cagado.

Víctor: ¿De donde salen unos niños tan buenos ante la cámara?

Manu: Los saqué de un casting muy bueno que hizo Jose Cerqueda en Madrid. Yo no quería niños de mi pueblo, Mondragón, básicamente los niños en los años 80 no tenían un acento vasco marcado. La mayoría eran hijos de inmigrantes que no tenían dinero para pagar un colegio privado, una Ikastola. Había colegios privados donde la educación se daba 100% en euskera, pero aquí no había dinero y la mayoría nos criamos con niños de todas partes. Nos daban francés y euskera una vez a la semana. Yo quería unos niños con un toque macarra, la mayoría tienen preparación, pero no todos. Marcos, el ciclista frustrado sale en “Dolor y Gloria” de Almodovar. Ahora ha rodado “El Páramo” y es el protagonista, un filme de miedo que se ha visto en Sitges.

Víctor: Se agradece ver caras nuevas en nuestro cine. ¿No crees que hay algún tipo de desajuste en ciertos castings en cine y televisión entre actores y actrices?.

Yon: ¿Sabes porque?, cuando rodé mi segunda serie, el primer capítulo tardamos en rodarlo un mes y una semana. Ahora mismo eso es impensable. Tu llegas ahora a una serie y la dirigen varios directores. No hay un director con la historia en la cabeza, viene uno y te quiere llevar por un lado y luego otro te lleva por otro lado. La velocidad es muy importante, tienen que producir y eso no ayuda. Y pasa en muchos casos, aunque sea una serie internacional, el presupuesto y el tiempo de rodaje se dejan notar. ¿Cuánto puede costar un capítulo de “La Casa de Papel” y cuanto puede costar un capítulo de “Stranger Things”?. No obstante, hemos avanzado mucho y hoy en día el nivel en general es muy alto. En el caso de “Erase una vez en Euskadi”, teníamos tiempo, un pedazo de guión y un solo director. Si ves la película, verás que hay un tío detrás que nos está guiando como un pastor a todo el equipo. En otros proyectos falta un pastor.


Manu: He disfrutado mucho al poder trabajar como he trabajado.

Víctor: Un buen actor tiene que saber hacer de todo. ¿Hasta que punto ha llegado tu identificación con el personaje?

Y: Me identifiqué desde el primer minuto. Es muy emocional, me trae muchos recuerdos y me obliga a realizar una especie de viaje al pasdo. Estaba yo con mi casa en obras y me llegó el guión. Tenía montado en casa un pollo impresionante y recuerdo que me leí el guión en el teléfono y llamé a tu hermana, te llamé a ti (Manu). Me encantó como estaba todo hilvanado.

M: Tardaste un huevo en leerte el guión (risas).

Y: Había mucho que leer y asimilar.

V: Luego está el tema de las localizaciones, porque todo está rodado en escenarios reales, sin decorados. La montaña vasca, los colores…el paisaje es un personaje más. Y la humedad…todo el filme rezuma humedad…

M: Si, es la esencia vasca, me ayudó muchísimo el que no haya decorados.

V: ¿Con que cámara has rodado?

M: Con una Alexa nueva, trabajando en Scope con lentes anamórficas. Javier Salmones se ha apoyado en el formato Scope, logradondo captar los colores, la policromia vasca y más ahora que se estrena en otoño. Recuerdo esa recta de la carretera entre vosques, es por donde yo entrenaba. Piensa que aquí el que no va en bici o corre por el monte o camina o escala. Ya sabes que los vascos y las bicis forman un equipo muy especial. El niño Marcos, en la peli, soy yo mientras entrenaba con la bici de pequeño. Justo antes de rodar me hicieron una putada al pintar las rayas blancas. Mira que la carretera quedaba bien sin rayas…Hubiera sido más poética, mas antigua. Y por ahí entrenaba, que recuerdos…Luego están las calles de Mondragón y Vergara, un pueblo precioso. Y Soraluce (Plasencia de las Armas) allí hacían cañones en 1700 y pico.

Y: Y también sale la cumbre del Karakate cerca de Vergara.

Es importante mencionar que la cumbre del Karakate es muy panorámica, Yon tiene unas fotos preciosas desde la cumbre, a 749m. Desde Maltzaga, el Karakate presenta su faceta más sorprendente al levantar sus más de 700 m de altitud, repentinamente, con un desnivel superior a los 500 metros. Las vistas desde su cumbre, conquistada por las antenas de televisión y telecomunicaciones, son sorprendentes. Todo el valle del Deva queda a sus pies. De oeste a este se ve la cuenca del Ego y el bajo Deva, hasta el Cantábrico.

Y: Aquí justo ves las montañas (me ensaña una foto preciosa en blanco y negro. Yo entrenaba karate y subía muchas veces a entrenar al monte. Recuerdo cuando sobresalían las puntas de las cumbres por encima de la niebla, era una pasada. La montaña en el Pais Vasco forma parte de nuestras vidas.



M: el Gorbea, el Aizkorri…hay mucha tradición, como bien sabes.

Y: La película transmite toda la atmósfera que respiré de pequeño.

V: Recuerdos duros…

Y: Es aquí donde la realidad y la violencia se manifiestan de un modo especial. Yo tenía un compañero en karate que era muy majete, yo debía tener unos siete años, (empecé con 5) y un día el compañero dejó de venir y pregunté que le había pasado. Me explicaron que estaba en la cárcel, que era de ETA y algo que estaba…muy cerca, al lado. Nos tocó de lleno, era algo que estaba en el barrio. Yo me he enfrentado al personaje como la mayoría de personas que querían defender algo de un modo un tanto insconsciente. Es importante meterse en la piel de alguien que está dispuesto a defender sus ideas de una manera férrea, siendo consciente de que si hay una víctima, el bien común estará por encima. Es un planteamiento muy duro, pero la realidad era así. Por aquel entonces el planteamiento era que nos íbamos a beneficiar todos, aunque hoy en día se vea desde una óptica muy distinta. Todos perdieron la libertad y se generó muchísimo dolor.

Y: No hay un momento en el que el filme se venga abajo, el viaje es constante. Un periodista nos dijo que sales del cine enternecido. Es una película tierna pero dura a la vez.

M: Claro por eso es tierna ¿no?.

V: Es lo que tiene el cine europeo. Creo que es un cine más tierno que el norteamericano. Es un cine que profundiza en las historias rurales, en las familias…Pero la historia que cuentas no es fácil de explicar, seguro que una parte del público en España se posicionará…



M: No estamos preparados para ver películas sobre ciertos temas. Aquí todavía no se ha rodado la película sobre la guerra civil. No se han metido hasta el cuello como en Alemania o Austria. Creo que no te puedes escapar a la hora de hablar según que temas…Si te pones a hablar de tu infancia en el 85 y vivias en Mondragón, en Renteria o en Irún, y hablas de cuando eras niño, no puedes esconder lo que veías, lo que pasaba.

V: ¿Habéis tenido algún problema?.

M: No, nadie nos ha dicho nada. Si, alguien de mi pueblo ha opinado, opiniones las tendremos muy variadas, pero no ha pasado nada. El filme está apoyado por ETB y mucha gente se había leído el guión. Y les escanta.

Y: Se habla del tema de una manera muy natural, nadie se posiciona. No es un análisis sociopolítico de la situación.

M: Hay películas que realmente tocan el tema de ETA en profundidad, como Maixabel, esa si que es una película política, pero nosotros nos quedamos con algo que va más allá de la violencia, pues también la tienes representada en el Sida y la heroína.

V: Observo que la comunicación ha fluido en todo momento entre vosotros…

Y: Todo es mucho más sencillo. Somos primos hermanos, yo nací en el 86, pero en los 90 lo viví todo de un modo muy especial, me acuerdo perfectamente. Yo ya conocía todo lo sucede en el filme y quise enfocar la historia desde la perspectiva de un buen tipo. He trabajdo el personaje desde esa base, la de un buen tipo que tiene una vida como la de muchos chavlaes en Euskadi. Si miras muchas películas donde suceden cosas de las cuales no nos sentimos satisfechos, verás que muchas veces el protagonista es un buen tío, pero…detrás de esa imagen de buen tipo se esconden muchos fantasmas. Siempre tiene que cruzar la línea. Yo he conocido a mucha gente que parecen buenos tíos, pero luego hay algo más…

M: Y yo…

Y: Hay una escena con uno de los niños en la calle, donde se habla de los estudios, que tienes que esforzarte y ahí es donde sale la parte humana, es ahí donde todos somos buena gente…hasta que pone la bomba.

V: ¿Creéis que la película es una forma de humanizar lo que mucha gente puede pensar que no es humano?

Y: Si. Creo es necesario hacer este tipo de películas, para saber de donde venimos. Son importantes, son películas que te hacen sentir identificado con una imagen, con un paisaje, con un recuerdo, con las bicicletas, las montañas, las calles de los pueblos…Y para que la gente vea donde nacen estas cosas, para que la historia no se repita. Y no hablo de la violencia, hablo de otros aspectos que no tienen que ver con el terrorismo. Defender ideas equivocadas, convertirte en terrorista, es algo que ya se ha visto antes, pero es importante plasmarlo de un modo cercano, directo. Creo que para eso tenemos un Estado, políticos…Si somos gente de bien, creo que es muy positivo explicar nuestro pasado. Necesitamos contarlo, para que no vuelva a suceder. Pueden salir grupos violentos en mil sitios, se puede volver a crear algo como lo que tuvimos y por eso la TV y el cine son importantes. Es importante que en los países árabes tengan Netflix, ahí las mujeres deben informarse. Cuanto más les llegue la información desde el exterior mejor. La información es poder.

M: Yo creo en el cambio, se pueden cambiar las cosas a través del cine. Creo en la magia del cine aportando conocimiento, por supuesto que el cine tiene una función didáctica, artística, es un negocio, no lo dudo, pero hoy en día sigue siendo necesario.

Y: Mi trabajo en la película también busca eso, enseñar. Estoy de acuerdo con la labor didáctica de la que habláis, es necesario mostrar lo que pasó. Me gusta poder aportar algo.

M: Yo diría que si, no es una película grande, pero hemos logrado aportar algo distinto.

V: Está muy por encima de la media.

M: Soy del 73 y llevo 20 años rodando cortos y otros proyectos, pero hasta ahora no he podido rodar mi primer largo. Los 70, 80…era un tiempo genial a nivel de producción. En aquel momento vivimos una etapa muy buena a nivel de creatividad.

V: Ahora las cosas han cambiado, la gente joven ha perdido las ganas de ir al cine, ya no hay el ritual del estreno, del fin de semana…ya no se escapan entre semana a ver cine de autor.

M: Cuesta incluso que salgan a patear el mundo. Pero mira ahora, en mis alumnos (doy clases de interpretación), les hablo de Passolini y se creen que juega en el Inter de Milán. Donde vas…No tienen ni idea y me sabe fatal. Nos falta mucha cultura de base. Yo les hablo de las películas que me cambiaron un poco la perspectiva de mi vida, entre ellas “El Verdugo”. Me encanta el cine, me encanta “Los Goonies” y también Berlanga, por eso en mi película notas ese aroma que comentas, no solo a humedad, al paisaje y a los pueblos, también notas el aroma de las pandillas ochentenas, del compañerismo, de la lucha, el sacrificio…Hablando de los ochenta me viene a la cabeza Rafaela Aparicio.

V: ¡Que grande era!. “Mama cumple cien años”…

M: Es lo que tiene ser un nostálgico. Hoy en día se ha perdido la magia de salir, las redes sociales lo acaparan todo, las consolas. Antes teníamos dos canales, las series, ¿te acuerdas de Norte y Sur? Con Patrick Swayze…que maravilla.

V: El Equipo A, El coche fantástico, Dinastía, V…

M: Dinastia se me escapa un poco…(risas), Soy muy nostálgico, no cambio eso por nada del mundo. Ese Tigretón…los chicles Chew de fresa ácida…

V: ¿Como podemos definir la película en pocas palabras?
Y: Es una película que me produce mucha nostalgia. Somos primos hermanos y hemos querido mostrar un momento de nuestras vidas que nos marcó, de un modo u otro. Es una película esperanzadora, con esa escena de los niños jugando al futbol…casi se me cae una lágrima.

M: El final no es tan dramático, es cotidiano, la metáfora del partido, como una partida de mus en “Viridiana”. Me encanta Buñuel, Palma de Oro en Cannes, la censura tenía otro final …

V: La ideal del título…

M: Tiene mucho que ver con Sergio Leone (“Érase una vez en el Oeste”) y de paso volví a reconciliarme con Tarantino con su último filme. (risas). Desde “Pulp Fiction” que no me gustaban sus películas. Cuando empiezas a escribir tienes el título en la cabeza y le vas dando vueltas. “Erase…Euskadi”, “Erase una vez Euskadi”. Pensé en no ponerle el “EN”, pero entonces focalizaba otro título y generaliza mucho más y de este modo, con el “EN” nadie puede decir que esto no fue así. Ahora estamos narrando una historia pequeña que habla de una historia más grande.

V: ¿Cómo una fábula”?.

Y: Podría ser, pues la ternura es el hilo conductor son los niños, hay un punto de fábula en algunos momentos, ese toque de cine francés del que hablábamos antes.

V: El paisaje, los aromas, los colores, la humedad…realmente se agradece ver una película donde el País Vasco luce de un modo tan atractivo, y a la vez la decadencia frente a la belleza de lo bucólico.

M: Las calles por donde vive Toni, donde trabaja el padre de Marcos, todo era real, todo lo hemos vivido. Y detrás de ese humo gris, la montaña, el paisaje, el ciclismo…Casi todos vivimos en valles, montañas, detrás las fábricas hay mucha vida, hay muchas historias…La luz detrás de la oscuridad. La nieve en invierno. Me gusta utilizar a Euskadi como a un personaje más de la película.